LAS DIETAS, ESE REGALO ENVENENADO

"¿Pero tú no haces dietas?"

"¿Tú no ayudas a adelgazar?"

"Quiero perder un par de kilitos, ¿cómo lo hago?"


Cada vez que explico a lo que me dedico, estas preguntas suelen asaltarme. Pocas veces me he encontrado con un "siento que no me relaciono bien con la comida, ¿Cómo puedo trabajarlo?"


¿Por qué esta obsesión con perder peso? ¿Por qué pensamos que flacas valemos más, somos mejores?

Bueno, evidentemente porque han sido muchos, muchísimos años de información, publicidad y miles de creencias en torno a nosotros que han acabado taladrando nuestro cerebro para hacernos creer que no somos suficientemente válidas (en cualquier contexto) hasta que no estamos lo suficientemente buenas. Sabiendo que en este universo nuestro estar buena significa pesar por debajo de la media y cumplir los estereotipos de belleza inalcanzables e innaturales de la moda y la publicidad.


Este post no es un discurso anti-publicidad.

Este post es una reivindicación de los cuerpos sanos, no flacos.


Pero claro, pensando en esto, me he dado cuenta de que todos (en mayor o mejor medida) pensamos o hemos pensado en algún momento que flaco=sano=feliz.

Por eso me ha parecido buena idea el escribir 5 frases con las que descubrir si tú también has vivido engañado por la cultura de la dieta (o no). ¿Estas creencias te pertenecen?

  1. Está gorda porque no tiene fuerza de voluntad

  2. No está mal, pero con un par de kilitos menos estaría mejor

  3. No sé cómo se atreve a ponerse esos pantalones / top (cualquier prenda ajustada/transparente)

  4. Las flacas lo tienen más fácil para ser felices

  5. Los cuerpos flacos son más estilosos


Con este artículo quiero explicar que no quiero hacer apología del sobrepeso, pero lo que quiero es ayudar a reflexionar en por qué nos centramos tanto en juzgar el cuerpo y la forma de alimentarse de las personas, sin conocer todo lo que hay detrás.


¡Espero que te haya gustado!

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